domingo, 13 de agosto de 2017

Parque de los venados acariciables (estribillo)




Mientras Ricardo Castillo escribía No es que piense que la muerte sea tu peor enemigo/ pero te quiero vivo/ pero te quiero arriesgando (1976); Francisco Hernández escribía Tus manos están llenas de élitros para el silencio (19878).

Mientras Ricardo Castillo escribía lo único que sé es que no hay que tener cuarenta años antes de tiempo (1980); Elsa Cross escribía albor del poema que discurre/ entre umbríos celajes (1981).

Mientras Ricardo Castillo escribía y puuuuta… qué certeza, qué eructo tan salvaje me tragué (1982); Antonio Deltoro escribía una casa, si es, es transparente (1984).

Mientras Ricardo Castillo escribía Orinarse en los que creen que la vida es un vals,/ gritarles que viva la Cumbia, señores (1976); David Huerta escribía Hay un designio de luz en el hecho de que tu voz no me pertenezca (1976).

Mientras Ricardo Castillo escribía no mames/ no todo es buscar puertas invisibles (1982); Efraín Bartolomé escribía Esto es el centro de la plenitud/ El vientre del silencio// Colgada de las rocas arde la transparencia (1984).

Mientras Ricardo Castillo escribía miro mi vida como un desorden que no vale la pena ordenar (1989); Eduardo Hurtado escribía ruego al sol que trascienda/ esta umbría espesura/ que lo ofende/ y clamo por la luz (1991).

Mientras Ricardo Castillo escribía Creo que sería bueno ser menos educados/ y armar un grandioso escándalo (1976); Coral Bracho escribía En las noches,/ el mármol frágil de su silencio (1977).

Mientras Ricardo Castillo escribía y te quedas en tu casa fastidiado hasta de tu propio cuaderno/ que pones al revés para escribir dos o tres líneas/ que nada tengan que ver con la idea que tienen los peces gordos de la poesía (1980); Eduardo Langagne escribía o qué fuego hace su casa entre mi lengua (1980).

Mientras Ricardo Castillo escribía vemos zapatos, nucas, espaldas, el andén repleto, el metro que llega (1989); Myriam Moscona escribía veo una llama arder en el umbral de tus retiros (1989).

Mientras Ricardo Castillo escribía Alguien extravía un objeto inútil especialmente para que tú lo encuentres/ y signifique augurios por un segundo (1989); Jorge Esquinca escribía en los dominios de un amanecer para el que existe más sentido que esta transparencia (1991).

Mientras Ricardo Castillo escribía no me importa si te aplauden/ mi juego no necesita aplauso (1989); Tedi López Mills escribía en la frugal penumbra del crepúsculo (1993).

Mientras Ricardo Castillo escribía Viejo como las botas de entonces/ aquellas quesadillas fueron para mí (1989); Aurelio Asiain escribía en el secreto/ fuego que tras las voces se demora (1990).

Mientras Ricardo Castillo escribía Porque te quiero vivo,/ porque te quiero arriesgando (1976)…




Inti García Santamaría
(Ciudad de México, 1983)

lunes, 3 de julio de 2017



Oficio del hombre

Antes del amanecer nos despiertan
Y forman en fila
En el campo de concentración

En la lista de la muerte
Retumba también el nombre del Gitano

El Gitano mete el violín bajo la axila
Y sale
De la fila de los vivos

El vocero le dice con burla
Que no necesitaría el instrumento

El Gitano saca el pecho

¿Crees
Que la muerte me encontraría
Un mejor oficio?


Vasko Popa

martes, 27 de junio de 2017

De la casa



En el que satisface un pensamiento ante la Catedral Metropolitana

A Luis Flores
por el primer verso

¡Dos bolsas de Sabritas, quince pesos!
Gritaba la señora de la esquina
como los himnos negros y los rezos
que brotan de una pila neoyorquina.

Allá vienen la chota y sus sabuesos
para arrastrar su presa a la neblina
más son los polizontes tan obesos
que la señora escapa transfelina.

Terror para nosotros, los civiles,
frente a la ventanilla de las quejas,
la espera de otras guerras mercantiles,

pogromos, mataderos para ovejas,
en esta diagonal de los alfiles
que aquí ya presentimos tras las rejas.